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Actualidad Ambiental
26 agosto 2026 · Del Razo & Rábago Consultores Ambientales

Evaluación ambiental y desarrollo industrial: el caso de la Planta de Fertilizantes de Topolobampo

Por Del Razo & Rábago Consultores Ambientales

El desarrollo de grandes proyectos industriales plantea uno de los principales retos de la política ambiental contemporánea: ¿cómo conciliar la necesidad de infraestructura y crecimiento económico con una adecuada prevención, mitigación y seguimiento de sus impactos ambientales?

La Planta de Fertilizantes de Topolobampo, en Sinaloa, constituye un caso relevante para analizar esta relación. El proyecto, desarrollado por Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial de Proman, está diseñado para producir amoniaco destinado a la fabricación de fertilizantes y ha sido objeto de discusión pública por sus posibles implicaciones ambientales, sociales y económicas.

En una entrevista publicada recientemente por Reporte Índigo, Carlos del Razo, socio fundador de Del Razo & Rábago Consultores Ambientales, abordó algunos de los elementos ambientales y regulatorios que han acompañado el desarrollo del proyecto.

La evaluación ambiental como punto de partida

Los proyectos industriales de esta naturaleza requieren diversos estudios, análisis y autorizaciones antes de su desarrollo.

En el caso de la Planta de Fertilizantes de Topolobampo, Carlos del Razo explicó que la autorización de impacto ambiental fue sometida no únicamente al análisis de distintas unidades administrativas de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), sino también a la consulta de otras instituciones y dependencias, entre ellas la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP).

Este proceso permite ilustrar una de las funciones centrales de la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA): identificar anticipadamente los impactos que puede generar un proyecto y establecer las medidas necesarias para prevenirlos, mitigarlos, compensarlos y darles seguimiento.

La evaluación ambiental no debería entenderse únicamente como un requisito previo para obtener una autorización. Bien implementada, constituye una herramienta para incorporar criterios ambientales desde la planeación y durante las distintas etapas de vida de un proyecto.

Del diagnóstico a las medidas concretas

Uno de los elementos relevantes de la evaluación ambiental es que sus resultados deben traducirse en acciones específicas.

De acuerdo con la información expuesta por Carlos del Razo en la entrevista, para el proyecto se contemplan diversos programas relacionados con la protección del entorno, incluyendo medidas en materia de flora y fauna, monitoreo de la calidad del agua, emisiones atmosféricas y restauración de manglares, además de programas de carácter social y comunitario.

Un ejemplo es la identificación de ejemplares de iguana negra durante los muestreos de flora y fauna realizados como parte de la Manifestación de Impacto Ambiental. A partir de ello, se contemplaron acciones de monitoreo, ubicación y reubicación de ejemplares para favorecer su protección.

Este tipo de medidas muestra por qué la evaluación ambiental debe trascender el diagnóstico: su efectividad depende de la capacidad de convertir los impactos identificados en programas de prevención, mitigación, restauración y seguimiento verificables.

La gestión del riesgo también forma parte de la evaluación

La dimensión ambiental de un proyecto industrial también comprende la identificación y gestión de riesgos.

En este caso, el estudio de riesgo ambiental incorporó consideraciones relacionadas con las condiciones constructivas y el almacenamiento de amoniaco. Entre las medidas señaladas se encuentra la cimentación de la parte principal de la planta mediante aproximadamente 6 mil pilotes y la utilización de un sistema de doble tanque para el almacenamiento de esta sustancia.

Estos elementos reflejan la importancia de analizar conjuntamente las características del sitio, los procesos industriales, las sustancias utilizadas y los posibles escenarios de riesgo.

Desarrollo industrial y protección ambiental no tienen que ser conceptos opuestos

La discusión alrededor de grandes proyectos suele plantearse como una elección entre desarrollo económico y protección ambiental.

Sin embargo, uno de los principales objetivos de los instrumentos modernos de evaluación ambiental es precisamente encontrar mecanismos que permitan compatibilizar ambos intereses mediante decisiones sustentadas en información técnica, regulación y seguimiento.

En el caso de Topolobampo, además de su dimensión ambiental, el proyecto se inserta en una discusión más amplia sobre producción nacional de fertilizantes, actividad agrícola, empleo y desarrollo industrial regional. Reporte Índigo señala que la iniciativa busca producir amoniaco utilizado para la fabricación de fertilizantes y contribuir a reducir la dependencia de importaciones.

La pregunta relevante, por tanto, no debería limitarse a si debe existir o no desarrollo industrial, sino a en qué condiciones ambientales, técnicas y sociales puede desarrollarse responsablemente.

El diálogo como parte de la gestión ambiental

Otro elemento particularmente relevante del caso es la existencia de mesas de diálogo en las que participan autoridades, especialistas, comunidades, productores y representantes de la empresa.

Carlos del Razo destacó que estos espacios representan una oportunidad para establecer un diálogo respetuoso entre los distintos grupos interesados e involucrados en el proyecto.

La participación y el acceso a información técnica adquieren cada vez mayor relevancia en proyectos sujetos a un elevado nivel de escrutinio público.

Contar con mecanismos de diálogo no elimina necesariamente las diferencias entre los actores involucrados, pero sí puede contribuir a que la discusión se construya sobre información verificable y permita identificar preocupaciones, riesgos y posibles soluciones.

Hacia una evaluación ambiental más integral

El caso de la Planta de Fertilizantes de Topolobampo permite observar que la evaluación ambiental contemporánea va mucho más allá de la elaboración de un estudio o la obtención de una autorización.

Implica integrar evaluación técnica, gestión de riesgos, protección de biodiversidad, monitoreo ambiental, restauración, participación social y seguimiento durante la vida del proyecto.

Para proyectos industriales de gran escala, este enfoque resulta particularmente relevante.

La posibilidad de conciliar desarrollo industrial y protección ambiental depende, en buena medida, de contar con evaluaciones técnicamente sólidas, medidas de mitigación efectivas, supervisión permanente y mecanismos de diálogo que permitan atender las preocupaciones de los distintos actores involucrados.

En este sentido, la evaluación ambiental no debe verse como un obstáculo para el desarrollo, sino como una herramienta para construir proyectos más responsables, resilientes y compatibles con su entorno.

Fuente

Entrevista a Carlos del Razo publicada por Reporte Índigo, «Apuesta verde: planta de amoniaco en Topolobampo impulsa el desarrollo sostenible», 10 de agosto de 2026. Consultar la publicación original en Reporte Índigo.